Hablar con honestidad, por ridículo que parezca es algo de lo más sencillo que hay en el mundo, otrora me parecía lo más complejo y lo evitaba a toda costa. Se requiere valor para ser honesto y franco yo, cuando menos siempre busqué la calidad de las palabras para dirigir con doble intensión un mensaje que sea sugerente y reservado.
Quitémonos de puterías y falta de caracter, la honestidad es así como viene, así como se siente. Ya aprendí a ser fiel a mi, a mis ideales, a mis gustos y a mis vicios. Pretendo que con cada circunstancia vital dentro de mi vida se forme un criterio amplio, congruente con la finalidad de no tener nada de qué avergonzarme.
Me he enamorado, sí, varias veces. No tantas como las que en verdad he deseado. Luchar contra la emoción o dejar de creer en la ilusión es apabullar el alma como a un perro se le golpea el hocico cuando muerte el muy amado par de pantuflas que el amo adora por su comodidad.
Los aspectos de mi vida, sin lugar a dudas y, sin temor a admitirlo me tienen perplejo; no hay medida que refleje una dimensión aproximada al hervir de mi sangre que con aires de guerra se irgue de su seol buscando el freno de sus pasiones.
De cierto expreso que bajo la influencia del esfuerzo puedo apenas imaginar lo que al caer la noche será de mi vida. Muy seguramente, al abrigo del tejaban de la azotea encienda un cigarro, haga una llamada de teléfono, persiga las luces que con candor danzan frente a mis ojos y el humo del cigarro haga presa de mis fosas nasales.
Al día de mañana, día en que quizás no esté vivo, no sé que haya de ser-hacer-querer para mi, para lo que amo. Es cierto, estoy hecho para ser feliz. Sí, y hoy se ha presentado la oportunidad perfecta para que con sobriedad y entereza haga lo que como guerrero (el mejor que he podido ser) aceche mis debilidades y mis emociones para sacar siempre una ventaja notoria de ellas.
La variedad de circunstancias, donde hay ira, amor e ilusión en un mismo ser, al mismo tiempo, en el mismo lugar ponen bajo la lupa las habilidades que poseo para su escrutinio y crítica despiadados. Me alegra tener esta fortuna de contar conmigo y con quienes he podido llamar amigos sólo para poder liberar un poco de la presión que bajo el volcán taponado de mi energía destructora pretende salir a cazar almas para saciar sus instintos.
Este día es un buen reto, este día me puso de frente un mosquito que desde esta perspectiva parece una bestia un tanto más alta, fuerte y poderosa que yo. He de quedar vivo, sé de sobra que así será. Las marcas de batalla serán las que haya de traer a mi regreso, después de enfrentarme con la bestia que se aparece con sus intimidantes 3 caras.