De la provincia de Kahuri, región perteneciente al reino de la mágia universal, habitaba una colonia de hadas, los más perfectos seres sobre la faz de la tierra, llenos de gracia e inocencia, perfeccionados por la evolución abrupta a la que eran forzados por sus antiguos y sus maestros.
El hada, de nombre Naville provenía de dicho reino lejano y misterioso, donde sólo las más bellas hadas podían sobrevivir ya que eran sometidas a difíciles pruebas, talento, inteligencia, fuerza mental, magia y acrobacia entre otras.
Aquél ser de encantos inmesurables, un día salió en búsqueda de la aventura, dejó lo que tenía detrás para ir en la búsqueda de su destino, recorrió sinuosos caminos de dolor, de ira, de destrucción y de odio, pensando que pararía de sufrir lanzando un conjuro mortal ante sus agresores, pero no fue así, Naville fue clemente ante ellos y les dio el regalo más valioso: la vida.
Durante una jornada cualquiera, Naville encontró en su camino a la bestia y con cierta mesura revoloteó sobre ella y le dijo –Pide un deseo, hoy tengo ganas de hacer feliz al primer ser que se cruce por mi camino y ese eres tú.
La bestia, quién a pesar de que ya tenía germinada y bien plantada la semilla del odio no dudó en hacer manifiesto su deseo — amor, le suplicó con un ladrido lastimero; el hada le regaló una compañera quién hizo de la bestia una criatura antropomorfa y cuidó de ella. Un día, la compañera que Naville había obsequiado a Defkron se unió con el universo y éste se llenó de dolor y resentimiento.
Naville quién a lo lejos escuchaba los lamentos de la bestia, fue rápidamente en búsqueda de ésta y vió como nuevamente se tornaba en forma de lobo, miró la mutación de sus garras y como su lomo se cubría de pelo, así también admiró a la bestia en la más potente de sus etapas, la bestia tenía de nuevo demonios por ojos y garras por manos.
El hada grandiosa se acercó a Defkron y con un suspiro le dijo: He aquí que estoy contigo, no me importa lo terrible que haya en ti, soy contigo, he encontrado en ti, lo que estaba buscando: mi destino.






