Esa tarde caminaba sobre la acera de un camino el cuál desconozco, el clima era caluroso con una leve brisa fresca y húmeda, mi paso era al ritmo del viento, pensaba en la cantidad de cosas pendientes por concluir.
En mi andar veía pasar muchos automóviles flotantes, nada me sorprendía ya. El viento me acariciaba suavemente mientras seguía a pié por aquella calle casi vacia y carente de vida humana. De frente a mi aunque desde otro ángulo venía una persona con un perro moteado, su pelaje era negro y tenía motas cenizas, como si hubiera sido salpicado por algún químico que decolorara su pelo.
Al pasar junto a ellos, un temor horrible se apoderó de mi, sería catastrófico para mi si ese can decidiera voltearse y darme una mordida –pensaba, imaginé también que esa bestia tendría la fuerza suficiente para deshollar un ser humano. Seguí mi camino y a la distancia se perdieron aquellos dos compañeros.
Más adelante, encontré un depósito de sustancias mágicas, tenía que comprar algunos insumos que había agotado en mi última batalla, lo primero de la lista era el siempre necesario aliento de dragón, un poco de hierbas para combatir a los vampiros y unas cuantas astillas de la bara de Moisés. Cuando me dí cuenta, el perro aquél que tanto miedo me había causado venía a toda prisa directo hacia mi; el tendero había ido a la trastienda para conseguirme un saco de alas de hada perversa y yo estaba esperándolo pero al ver aquél perro lancé un conjuro de invisibilidad para que no me notara y siguiera su camino, mientras estaba conjurado abrí la puerta “transfer” del tendero y entré de inmediato a la tienda.
Con tantas ideas en la cabeza, es dificil escribir algo concreto.
En fin, llevo ya casi 2 meses en un enclaustro de productividad desenfrenada… viéndome contra el espejo, noto mis ojerotas, es chistoso, me siento cansado pero con mucha energía, mis metas están tomando forma… ya no son humo, ahora tienen nombre, ahora tienen vida.
Me da una terrible emoción descubrirme así, productivo, selectivo, operativo y emprendedor… qué raro, no me había visualizado tal y como soy ahora (lo había hecho a futuro, dentro de 5 años). Es divertido ver como las metas se materializan poco a poco; me agrada mi nueva vida, me agrada esta vida.
He dejado de comer, he dejado de dormir, he dejado de coger (por dios, eso último es lo más frustrante) pero sigo vivo, sigo trabajando, sigo haciendo de mi futuro un lugar mejor, no estoy enfermo del futuro, lo construyo paso por paso, tampoco estoy enfermo del presente porque éste es efímero, mi pasado, un lugar pleno, lleno de experiencias para agilizar procesos. Amo mi pasado, ya no le guardo rencor. Continue reading »
En muchas ocasiones, durante mi cuarto de siglo he tenido experiencias increíbles, cosas que rara vez ocurren una sóla vez en una sóla vida. He estado tocado por muchos seres absolutamente bellos y éstos han tocado mi vida de una manera excepcional.
El día de ayer fuí tocado nuevamente, un ser maravilloso al que por azares del destino encontré en mi camino, me hizo ver un “algo” que ya había olvidado. El aceptar un consejo o bien una llamada de atención con humildad es algo a lo que estaba bastante renuente.
Me hizo bien, muy bien el jalón de orejas, cuándo uno es niño y recibe regaños seguidos de “es por tu bien” es casi incomprensible hasta que llega un día en que… esas palabras, en base al aprendizaje cotidiano y circunstancias (varias) por fin tienen sentido.
Eso me recordó que debo ser humilde y sobre todo estar abierto a nuevas alternativas. Muchas veces he estado enfrascado en una forma de ser o hacer las cosas. El cambio es una catarsis muy extraña y a veces hasta dolorosa. Estar renuente al cambio es una de las “cualidades” humanas (sólo por etiquetarlo de laguna manera).
Como dice Monzibais: -No sé si lo que o ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba entendiendo
Cuando escuché el enunciado fue como un valde de agua fresca, en primera porque uno jamás se dá cuenta cuándo se queda en el “ayer” y cuándo siempre ve hacia el futuro. Es dificil, aún tengo una maraña de pensamientos que reorganizar. Es chingón sentirse así, con ganas de cambiar, pero no cambiar a lo pendejo, sino con una meta fija. Partir una metota en metitas y, si bien es cierto que ya lo venía haciendo así, también es cierto que siempre hay maneras de mejorar.
Dentro de lo que escuché anoche también mencionaron la ambición… aunque puesta de manera fatalista como en esa conferencia no es tan bueno. En fin, creo que esa parte NO la cambiaría de ninguna manera, tal vez darle un poco de mesura o bien, dirigirla con más prudencia.
Todo ese universo nuevo que he descubierto gracias a ese ser maravilloso ha hecho que haga una pausa en mi andar para revalorar mis pensamientos y motivos para darles una mejor dirección.
Lo mejor de todo es que me fascinó y yo… que estaba tan renuente a escucharlo.
GRACIAS.






