El día de hoy, siendo las 10 am, estaba leyendo en www.elchahuistle.net un artículo que se me hizo interesante, ya que narra la perspectiva de un partido político hacia los sucesos significativos en el país, dice el artículo que existe el riesgo de un estallido social debido a la crisis financiera que se vive en el mundo.
En medida de lo posible –que es casi nada– el gobierno siempre trata de dar la mejor cara ante las adversidades dejando de lado la democracia y estabilidad del pueblo de tal manera que a nadie le interesa hacer nada. La fuerza de la ciudadanía espera un brote de insurgencia que obligue una revolución social o armada. Lo malo es que todos preferimos sumergirnos en un mar de “valemadrísmo” que tenemos muy arraigado, es decir: “¿Yo por qué habré de hacer algo… sí para eso mantengo a una bola de políticos estúpidos que nada hacen?”
No es que esto sea mentira, aunque tampoco afirmo que sea verdad; lo que me hace mucho ruido es pensar que mientras más de 2,000,000 de mexicanos usan a diario el transporte colectivo y se ven afectados severamente por la falta de mantenimiento en estos sistemas, la concentración excesiva de tránisto, por mencionar algunos de los problemas más significativos en el traslado de la ruta hogar-empleo-hogar, hay 32 cabroncitos que no se preocupan por ello. ¿De qué me sirve a mi como empleado y ciudadano de una república mantener llenas las barrigas de estos y sus jaurias –por aquello de que siempre se pelean por el hueso como viles perros–?.
En lo cotidiano de la vida de un empleado siempre están presentes los abusos de la autoridad, el riesgo de un robo, secuestro u homicidio, ¿por qué debería guardar respeto a las leyes? sí en la praxis el poder de jure es inútil por no minimizarlo al grado de obsoleto. Según la carta magna que constituye al estado mexicano, la ley es justa y ciega, no hace distinción, da la razón a quien la tenga; ¿es verdad esto? No por qué no, eso es fácil de explicarlo; en un litígio cualquiera, gana el que más rápido le llegue al precio al juéz. No pretendo ofender a legistas, abogados –ni la retórica que en muchos de ellos es excelente–, jueces o magistrados, es simplemente mi punto de vista.
¿Qué nexos guardamos con la corrupción, la insalubridad, la explotación, la demagogia?…
¿De quién es la culpa? ¿Del pueblo? ¿Del gobierno? No. La culpa es de todos, porque todos nos vemos involucrados diariamente en la sociedad, todos debemos poner un camión de arena –el dicho original dice: “Todos debemos poner nuestro granito de arena”– porque el mexicano es una persona que destaca en muchos aspectos a nivel mundial, lo malo, como siempre es que lo hace con hechos que van en contra de las leyes.
El cambio en una sociedad para mi gusto necesita de revoluciones constantes y no necesariamente por la vía de las armas, sino por la fuerza de voluntad que nos mueve como ciudadanos y que nos hace compartir la nación y lo hermoso de la patria.
La constancia y el esfuerzo del ciudadano debe estar siempre presente en todos los aspectos de su vida. Sólo falta que un valiente se aventure en las “cruzadas por el bienestar social” y eche mano de sus compañeros y amigos para demostrar que no es tan dificil.

El día de hoy, siendo las 10 am, estaba leyendo en www.elchahuistle.net un artículo que se me hizo interesante, ya que narra la perspectiva de un partido político hacia los sucesos significativos en el país, dice el artículo que existe el riesgo de un estallido social debido a la crisis financiera que se vive en el mundo.

En medida de lo posible –que es casi nada– el gobierno siempre trata de dar la mejor cara ante las adversidades dejando de lado la democracia y estabilidad del pueblo de tal manera que a nadie le interesa hacer nada. La fuerza de la ciudadanía espera un brote de insurgencia que obligue una revolución social o armada. Lo malo es que todos preferimos sumergirnos en un mar de “valemadrísmo” que tenemos muy arraigado, es decir: “¿Yo por qué habré de hacer algo… sí para eso mantengo a una bola de políticos estúpidos que nada hacen?”

No es que esto sea mentira, aunque tampoco afirmo que sea verdad; lo que me hace mucho ruido es pensar que mientras más de 2,000,000 de mexicanos usan a diario el transporte colectivo y se ven afectados severamente por la falta de mantenimiento en estos sistemas, la concentración excesiva de tránisto, por mencionar algunos de los problemas más significativos en el traslado de la ruta hogar-empleo-hogar, hay 32 cabroncitos que no se preocupan por ello. ¿De qué me sirve a mi como empleado y ciudadano de una república mantener llenas las barrigas de estos y sus jaurias –por aquello de que siempre se pelean por el hueso como viles perros–?.

En lo cotidiano de la vida de un empleado siempre están presentes los abusos de la autoridad, el riesgo de un robo, secuestro u homicidio, ¿por qué debería guardar respeto a las leyes? sí en la praxis el poder de jure es inútil por no minimizarlo al grado de obsoleto. Según la carta magna que constituye al estado mexicano, la ley es justa y ciega, no hace distinción, da la razón a quien la tenga; ¿es verdad esto? No por qué no, eso es fácil de explicarlo; en un litígio cualquiera, gana el que más rápido le llegue al precio al juéz. No pretendo ofender a legistas, abogados –ni la retórica que en muchos de ellos es excelente–, jueces o magistrados, es simplemente mi punto de vista.

¿Qué nexos guardamos con la corrupción, la insalubridad, la explotación, la demagogia?…

¿De quién es la culpa? ¿Del pueblo? ¿Del gobierno? No. La culpa es de todos, porque todos nos vemos involucrados diariamente en la sociedad, todos debemos poner un camión de arena –el dicho original dice: “Todos debemos poner nuestro granito de arena”– porque el mexicano es una persona que destaca en muchos aspectos a nivel mundial, lo malo, como siempre es que lo hace con hechos que van en contra de las leyes.

El cambio en una sociedad para mi gusto necesita de revoluciones constantes y no necesariamente por la vía de las armas, sino por la fuerza de voluntad que nos mueve como ciudadanos y que nos hace compartir la nación y lo hermoso de la patria.

La constancia y el esfuerzo del ciudadano debe estar siempre presente en todos los aspectos de su vida. Sólo falta que un valiente se aventure en las “cruzadas por el bienestar social” y eche mano de sus compañeros y amigos para demostrar que no es tan dificil.

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  3 Responses to “Estallido social”

  1. precisamente ayer estaba viendo una entrevista que le hicieron a un economista y hablaba de la crisis en la que estamos inmersos … el panorama se ve bastante escabroso y realmente estoy temerosa por ello, imagínate con tantas personas desempleadas la inseguridad estará más cañona.

    De alguna manera siempre se dice que juntos venceremos la cosa es saber cómo, por mi parte siempre he intentado poner mi granito, creyendo en las leyes en el respeto en “mi derecho termina donde el de otros comienza” etc

  2. Ya lo decía V:de que sirve la justicia si no hay libertad. El terrorismo anarquico de V es la solución que me gustaría aplicar a este pais sin honor

  3. La anarquía en su sentido más intrínseco es un tipo de gobierno que carece de autoridad, y eso se logra a partir del alto nivel cultural y académico de los ciudadanos…
    Por otro lado, el terrorismo está viviéndose en una nación “laica” y no sólamente de manera social, sino económica y política.
    ¿De qué anarquía terrorista hablas?

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