El 18 Brumario de Luis Bonaparte de Karl Marx es un escrito que relata la conspiración de un golpe de estado en Francia. La palabra Brumario hacer referencia a una fecha del calendario republicano francés, coincidente con el 9 de Noviembre según el calendario gregoriano. En contexto: “Ése día, Napoleón Bonaparte, retornaba desde una capaña en Egipto y planeó un golpe de estado en contra del débil Directorio Ejecutivo que gobernaba Francia”.
Durante mucho tiempo se ha relacionado ésta con el concepto de golpe de estado, tanto que en 1851 Karl Marx publica una obra con el mismo nombre.
Ésta se relaciona con el concepto de Cesarismo debido al diferente carácter de las clases en pugna en comparación con las existentes durante el momento de Julio César.
Karl Marx fue el tercero de siete hijos de una familia judía de clase media. Su padre, Herschel Mordechai (luego Heinrich) Marx, quien era descendiente de una larga línea de rabinos, ejercía la abogacía en Tréveris, su ciudad natal. Era además consejero de justicia, sin embargo recibió fuertes presiones políticas, por parte de las autoridades prusianas que le prohibieron continuar con sus prácticas legales de acuerdo a su religión y le obligaron a abrazar el protestantismo para poder mantener el cargo en la administración de Reniana. Realizó estudios en la Universidad de Bonn en Alemania y se doctoró con una tésis llamada Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro.
— Fragmento de “El 18 Brumario, por Karl Marx” —
Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su
libre arbitrio, bajo circunstancias elegidos por ellos mismos, sino
bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente,
que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de
todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro
de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente
a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca
visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente
cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado,
toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje,
para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado,
representar la nueva escena de la historia universal.
Éste, habla de como el ser humano no es capáz por sí mismo de crear una idea innovadora y para lograrlo debe echar un vistazo a las páginas escritas en el libro del pasado. Karl Marx concluye que “Todas las revoluciones han perfeccionado esta máquina en lugar de romperla”. Se distingue en el párrafo claramente el abrumador sarcásmo que usa para referirse a los hombres que planean un cambio radical en aquella época y carecen de la creatividad necesesaria para realizar esta dificil tarea. Por ejemplo: Martín Lutero se disfrazó del apóstol Pablo para abolir la adoración de ídolos.
El fragmento, en mí punto de vista habla de la incapacidad humana para generar cambios radicales y repentinos. Las revoluciones tienen un objetivo claro: cambiar algo, en algunas circunstancias, el objetivo se ve rebasado bruscamente por las circunstancias y uno debe adaptarse a ellas para hacer subsistir la causa que lo impulsó. Echar mano de la experiencia ayuda a mantener el rumbo pero se atavía con un nuevo nombre y se trabaja sobre una idea clara porque la neofóbia inherente al ser humano impide que uno eche a volar la imaginación y trascienda como innovador de la era.
Concluyo en que pocos pueden logran un cambio partiendo desde cero y aquéllos que logran obtenerlo son almacenados por sus logros en los anaqueles de la historia y seguramente (aunque no lo sepan) tendrán la satisfacción de ser tomados como punto de partida para otros menos afortunados.






